Las rutas literarias constituyen itinerarios narrativos en los que se recorren los espacios de una novela, cuento, etc. o asociados a un/a determinado/a autor/a a la vez que se relacionan con los espacios de la ciudad desde un punto de vista geográfico e histórico.
Las bibliotecas desde hace muchos años han potenciado esta actividad, claramente lectora, cultural e incluso turística, como parte de los programas de animación a la lectura además de suponer un fuerte e imprescindible vínculo de las propias bibliotecas con la ciudad.
En este lunes 20 de julio trataremos de UN CAMPO LITERARIO
La hora de salida, a las 18.30, desde el Monumento a Carlos Tartiere en el campo San Francisco.
Allí nos reunimos puntualmente con CHELO VEIGA, Coordinadora quien nos explica la historia del Campo San Francisco y su devenir literario.
Recorrimos el Campo San Francisco, y nos detuvimos en diferentes espacios, como el Monumento a Tartiere, el estanque Covadonga, la escultura dedicada a la Vaca Cordera, del cuento de Clarín, Ay Cordera, a las esculturas de Manolo Avello, de Leopoldo Alas Clarín, la escalinata y monumento para disimular un transformador eléctrico, obra del arquitecto Vaquero Palacios, al Paseo del Bombé y su kiosko. etc.
El cemento ha ganado la partida a las zonas verdes en todas las ciudades españolas.
Oviedo también ha sufrido estos excesos pero conserva una de sus joyas en el corazón de la ciudad. Es el Campo San Francisco, un parque de 90.000 metros que sobrevive desde el siglo XIII.
El monumento de Joaquín Vaquero Palacios ubicado en el Campo de San Francisco de Oviedo es la escalinata de la calle Toreno.
Esta obra, realizada en 1939, tiene como función principal disimular un transformador eléctrico, integrando la infraestructura urbana dentro del diseño arquitectónico del entorno.
También se fueron comentando y prestando atención a la fauna pasada como los osos y a la actual, pavos reales que campan libres)y la flora como los tejos, el cedro llorón, conocido como El Candelabro, los olivos, enormes plátanos de indias,. alguna secuoya etc.
Oviedo también ha sufrido estos excesos pero conserva una de sus joyas en el corazón de la ciudad. Es el Campo San Francisco, un parque de 90.000 metros que sobrevive desde el siglo XIII.
De esos 90.000 metros cuadros, el equivalente a nueve campos de fútbol, 55.000 son zonas verdes. En ellas crecen casi mil árboles, alguno de los cuales tiene más de un siglo. El origen del campo se remonta a la construcción de un monasterio franciscano levantado donde hoy se encuentra el edificio de la Junta General del Principado, en la calle Suárez de la Riva. Era el siglo XIII y el campo fue un conjunto de huertas que eran propiedad del cabildo, de otros conventos y algunos particulares.
La titularidad privada se mantuvo hasta 1534, cuando los representantes de la ciudad y el cabildo decidieron convertirlo en un espacio de uso público. A pesar de esta decisión, no fue hasta el siglo XVIII cuando se abrió el Paseo del Bombé. Posteriormente, en el siglo XIX, se construyó el Paseo de los Álamos como vía ajardinada paralela a la calle Uría. El mosaico del paseo, ahora en mal estado y pendiente de reparación, es obra de Antonio Suárez.
https://es.wikipedia.org/wiki/Campo_de_San_Francisco_(Oviedo)
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